El dolor en la menstruación: segunda parte

El dolor en la menstruación: segunda parte

Como ya vimos en el artículo anterior, la terapia manual puede ayudar mucho a restablecer la normalidad en la menstruación. En esta ocasión quiero transmitiros una reflexión personal y desarrollar con más profundidad otros aspectos de los que no se habla tanto pero que tienen mucha influencia sobre el dolor en la menstruación, sin embargo, a pesar de estar muy extendidos y profundamente arraigados, pocas veces los tenemos en cuenta.

Expresiones como estas forman parte de nuestras vidas: “Mamá, ¡me ha venido la regla!, pues hija ya has empezado a padecer”; “La regla es algo terrible que me hace quedarme en casa retorcida de dolor”; “La verdad, estos días estoy muy irascible, como me tiene que venir la regla no me aguanto ni yo”; “Estoy deseando que se me retire, es un engorro”.

A pocas mujeres les hemos oído decir: “Me gusta que mi cuerpo se renueve en cada menstruación”, “Las mujeres somos afortunadas, sin la regla, no podríamos disfrutar de ser madres".

Voy a intentar transmitiros mis reflexiones y para ello necesito hacer un breve repaso de la anatomía del útero. El útero esta formado por tres capas: perimetrio, la mas externa, miometrio, la capa media compuesta por fibras musculares lisas y el endometrio, la capa más interna que se descama en cada menstruación si no se ha producido la fecundación. La capa media, el miometrio, es la más gruesa y es la que se contrae durante el orgasmo, la menstruación y el parto. Se trata, como hemos dicho, de una capa muscular, concretamente musculatura lisa. ¿Qué quiere decir esto? Que no depende del control voluntario a través del sistema nervioso central sino a través del sistema nervioso autónomo, que se encarga de mantener el equilibrio en el organismo gobernando las funciones básicas de respiración, digestión, circulación, excreción, reproducción…

Podemos considerar al útero como un órgano que se contrae durante la regla para expulsar la sangre menstrual igual que lo hace todo el tracto digestivo, también constituido por musculatura lisa, en el proceso de la digestión. La capa muscular de nuestro tubo digestivo trabaja muchas horas al día para hacer avanzar lentamente los alimentos mientras son transformados en nutrientes mas pequeños para poder ser absorbidos, y mi pregunta es… ¿este proceso duele? No, ¿verdad? y si de algún modo notamos dolor en la digestión acudimos al médico porque entendemos que algo no va bien, sabemos que no es lo normal, pero sin embargo si la contracción de nuestro útero, de nuestra capa muscular uterina, duele en cada menstruación y es más, duele en el parto, lo tomamos como algo normal, que hay que soportar y si vamos al especialista nos dirá: todo esta bien, no hay nada extraño en tu útero, como ya hablamos en el articulo anterior, salvo las causas del dolor que ya comenté en el la primera parte de este artículo.

La contracción de un músculo liso como el del útero, de un musculo involuntariono duele, y si duele es algo patológico, ¡algo no va bien! ¿Por qué hemos integrado socialmente este dolor de una manera tan profunda?, ¿por qué la mujer nunca se pregunta “porqué me duele tanto la regla”?, ¿por qué duele el parto si es el resultado final de un acto tan maravilloso como hacer el amor y como nos cuenta Michel Odent esta formado por el mismo coctel de hormonas que rodea a éste (oxitocina y endorfina fundamentalmente)? Basándonos en estas ideas tendría entonces que doler también el orgasmo en lugar de darnos placer, ¡pues menuda broma sería!

Esta es mi reflexión: ¿qué nos ha pasado?, ¿cómo nos hemos desconectado tanto de la salud y bienestar de nuestro órgano más femenino?, ¿por qué pensamos que el dolor relacionado con estos dos procesos forma parte inevitable de ellos?

Como nos cuenta Casilda Rodrigáñez Bustos en su libro “Pariremos con placer”, diferentes autores como el ensayista francés del siglo XVI Montaigne y Bartolomé de las Casas hablan de pueblos y tribus que desconocían que el parto duele, de modo que sus partos se producían sin dolor. Incluso un anatomista francés también del siglo XVI, Ambroise Pare asegura en su tratado de anatomía que el destino de la matriz es gestar y parir con un placer extremo.

Willhem Reich, médico, psiquiatra y psicoanalista austriaco, discípulo de Freud, ya hablaba del llamado “útero espástico” y decía que un útero relajado tarda 5 horas en abrirse mientras que un útero espástico tarda unas 40 horas. Grandes personajes como Frederic Leboyer también hablan de un útero espástico que se abre a costa de dolorosas e interminables contracciones durante el parto. Todas estos datos con relación al parto son igualmente trasladables a la contracción del útero para expulsar la sangre menstrual; si poseemos en nuestra pelvis un útero contraído, el movimiento peristáltico de este será igualmente patológico.

¿Pero cuál ha sido la historia con respecto a la menstruación? Como narran Arantxa Goñi y María José Álvarez en su libro “Los rostros de Eva”, hubo tiempos en que ésta era considerada poder y la mujer menstruante era poderosa. En su libro nos narran cómo 4.000 años antes de Cristo las mujeres griegas celebraban la conexión entre la menstruación y el ciclo de la fertilidad de la tierra en unos ritos que se llamaban las “tesmoforias”, esta festividad era dirigida por las ancianas del poblado que iniciaban a las jóvenes durante su menstruación en ciencias, ritos, danzas y música para que después aplicaran tales conocimientos a su vida cotidiana.

En la India, la menstruación también se consideraba sagrada. La mujer durante el llamado “periodo rojo” se convertía en una transmisora de la fuerza de la vida, poderosa y sabia. Pero con el tiempo y el paso a una sociedad patriarcal pasó de ser algo venerado y mágico para ser algo perteneciente al reino de la oscuridad; si la menstruación perdía su valor y su poder, sería mucho mas fácil dominar a las mujeres. Palabras como demoniaco, perverso y peligroso, se asociaron a este acontecimiento mensual y aún hoy en día se considera normal hablar de la regla en términos de mancha, sucio, engorroso, doloroso y de la mano de una mujer que como hemos oído muchas veces “no se aguanta ni ella misma” cuando le va a venir la regla.

Hay investigadores que coinciden en afirmar que los dolores durante la regla tienen mucho que ver con causas sociológicas y psicológicas, es decir, la cantidad de información que arrastramos las mujeres desde hace muchos años en relación a lo que nos han contado sobre la menstruación. Y no sólo a nosotras, mujeres de hoy en día, sino a nuestras madres, abuelas, bisabuelas, tatarabuelas…

Así que no es fácil deshacerse de tanta información integrada en nuestras células, pero sí podemos empezar a cambiar las cosas haciéndolo muy diferente con nuestras hijas, enseñándoles a amar su cuerpo y su sexualidad, no a través de la moda y los medios de comunicación, sino a través de la sabiduría femenina que todas poseemos, diciéndoles que la regla no duele, al igual que no duele hacer “pipí” o hacer “de vientre” que es una función mas de nuestro cuerpo, necesaria también para poder sanarse, limpiarse (de toxinas), regenerarse cada mes y por supuesto, para tener bebés.

Os recomiendo lecturas maravillosas de autores/as, algunos de los cuales ya he señalado anteriormente, como Mitchel Odent (“Las funciones de los orgasmos: la vía rápida hacia la transcendencia", "La científicación del amor" y "La vida fetal, el nacimiento y el futuro de la humanidad"), Frederic Leboyer ("Por un nacimiento sin violencia" y "El parto, crónica de un viaje"), Casilda Rodrigañez Bustos ("Pariremos con placer"), Arantxa Goñi y María José Álvarez ("Los rostros de Eva"), Christiane Northrup ("Cuerpo de mujer, sabiduría de mujer") e Isabel Fernández del Castillo ("La revolución del nacimiento").

Y os invito a plantearos esta pregunta: ¿puedo permitirme disfrutar de mi regla sin dolor? Si la respuesta es SÍ, anímate a preguntarnos y como digo siempre, a dejarte ayudar, sólo ayudar, porque la decisión de SANARTE es sólo tuya. Permíteme acompañarte en este proceso de reencuentro con tu sabiduría femenina y tú útero para que deje de ser “espástico” y manifieste su energía en todo su esplendor.

Comentarios (2)

  • Ascensión Rojas
    Ascensión Rojas 27 de Abril del 2017

    Ese oscuro lugar donde el dolor reinó periódicamente. Lugar de donde venía lo sucio, lo incómodo. Lo inenarrable de dolor retorciendo las entradas... Ese lugar que tú, Sonia, nos describes como cuna de vida, de renacer a sentirse mujer completa. Ojalá este mensaje que envías de ayuda, de acompañamiento a saber resolver y a SANAR, lo hubiera tenido hace años. Así, quizá, no hubiese celebrado la retirada de mi regla, como la llegada de mi liberación. Reitero lo que te digo a menudo: ¡ES UN PLACER HABERTE CONOCIDO! Agradecida: Choni.

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  • Sonia Urrea Moreno
    Sonia Urrea Moreno 12 de Mayo del 2017

    Que maravilloso comentario Choni. Me has llegado al corazón. La sabiduría de una mujer que a parte de madre es también abuela es una joya. Gracias por compartirla con nosotros en este blog. Abuelas y madres como tú pueden también ayudar mucho a cambiar la idea de que la menstruación duele y de que ésto es normal. Espero que haya mas mujeres que se hagan eco de tu comentario y puedan hablar a partir de ahora a sus hij@s y niet@s de modo muy distinto sobre este tema. ¡GRACIAS CHONI!

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