El dolor en la menstruación: tercera parte

El dolor en la menstruación: tercera parte

Con los dos escritos anteriores hemos ido descubriendo diferentes factores que influyen en el dolor en la menstruación como son las restricciones mecánicas del tejido en el interior de nuestra pelvis, la alimentación, las prostaglandinas Alfa F2 y los factores socioculturales que han determinado a lo largo de unos 4000 años creencias erróneas con respecto al ciclo menstrual. En esta ocasión quiero hablaros de la relación del hígado con el ciclo menstrual y la importancia de tenerlo en cuenta a la hora de abordar y entender el dolor en la menstruación (dismenorrea). El hígado siempre esta detrás de algún modo de este síntoma. Voy a contaros porqué.

La Medicina Tradicional China (MTC), desde hace mas de 3000 años nos describe que todos los órganos del cuerpo tienen un meridiano correspondiente por el que circula su energía de manera constante y, el único meridiano que rodea la zona genital, es el del hígado. Como describe la Dra. Nuria Lorite Ayán en su libro “Las bases de la Medicina China”, dentro de las muchas funciones que se atribuyen al hígado en la MTC está la de conservar o almacenar sangre y regular la cantidad de sangre circulante según la demanda y la cantidad de actividad física que realicemos. Parte de esta sangre almacenada en el hígado, es cedida al útero en cada ciclo menstrual para prepararlo en caso de la concepción o, si no es así, para la menstruación, de modo que el hígado tiene un papel crucial en la regulación del ciclo menstrual.

Otra de sus funciones es la de asegurar el flujo libre y equilibrado de la energía (Qi) en todo el organismo de tal manera que si el Qi de hígado se estanca, como consecuencia, se producirán también estancamientos o bloqueos en su meridiano relacionado en primer lugar y en segundo lugar, ya que controla el flujo de la energía de todo el cuerpo, se puede producir un estancamiento de Qi en cualquier parte del organismo que se traducirá en síntomas como el dolor.

Pero en relación al tema que nos ocupa, si se produce un estancamiento o bloqueo energético en el hígado, afectará a el flujo de energía en su meridiano y hemos dicho anteriormente que éste es el único que pasa por los genitales, rodeándolos y cediendo la sangre al útero en la menstruación, de modo que es muy probable que aparezca dolor menstrual y/o premenstrual y que el flujo menstrual presente coágulos, sangre estancada. La calidad de la contracción muscular también está controlada por la energía hepática, así que para tener una correcta contracción del músculo uterino (miometro) necesitamos tener un hígado equilibrado a todos los niveles (energético, mecánico, fisiológico…).

Si en cada menstruación, al comienzo o al final de la misma, aparece un flujo marrón, que no es otra cosa que sangre oxidada, sangre “vieja” que no se ha limpiado correctamente en menstruaciones anteriores, podemos pensar que la contracción de nuestro miometrio y el proceso de depuración de nuestro organismo, fundamentalmente mediado por nuestro hígado, no esta funcionando al 100% ya que si aparece este flujo, es un claro indicativo de que la limpieza del endometrio no ha podido completarse y el cuerpo espera a la siguiente regla para poder hacerlo.

Las mujeres tenemos la fortuna de poseer un mecanismo de eliminación de toxinas más que el hombre, y éste es la menstruación; cada mes, como ya he comentado alguna vez, tenemos un extra de limpieza de nuestro organismo y de regeneración de nuestra sangre gracias a este proceso, cuestión que se podría enseñar en los colegios a nuestros hij@s y transmitirse entre las mujeres, lo que ocurre es que la mayoría no lo saben… pero ahora que esta información llega a vosotr@s, ayudadme a difundirla ;).

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