El dolor en la menstruación: primera parte

El dolor en la menstruación: primera parte

El dolor en la menstruación es lamentablemente muy frecuente pero no es normal.

En nuestra sociedad es tremendamente común que la menstruación duela, a algunas mujeres los días antes de la regla, otras los dos primeros días, otras toda la menstruación e incluso algunas refieren dolor durante toda ella e incluso en la ovulación. Y por todos los lados vemos información que habla de que al menos cierta molestia en el ciclo menstrual es normal. Pues bien, esto no debería ocurrir, es un error el normalizar el dolor en la menstruación.

El abordaje habitual de estas alteraciones es a través de analgésicos, antiinflamatorios y tratamientos hormonales, sin embargo, contemplando a la mujer desde un punto de vista integral y haciendo un buen diagnóstico, podemos diferenciar si estos síntomas son tratables desde la terapia manual, considerando también otros factores desde el punto de vista bioquímico, energético o emocional que pueden estar influyendo en la aparición y permanencia de este dolor a veces tan invalidante.

Tras una revisión que descarte la existencia de patologías como la endometriosis, presencia de miomas, enfermedad inflamatoria pélvica... (a este tipo de dolor menstrual secundario a una patología ginecológica se le conoce como dismenorrea secundaria) les dicen que la causa de su dolor es que su útero esta en retroversión y debido a esta posición les cuesta más expulsar la sangre menstrual al presentarse un ángulo mas cerrado entre su cuello del útero y su vagina de modo que el útero se ve obligado a realizar un esfuerzo mayor en forma de oleadas de contracciones para poder expulsar la sangre.

Lógicamente no todas las mujeres tienen estas patologías ginecológicas ni este posicionamiento del útero y aun así sufren mucho dolor durante sus menstruaciones y muchas de ellas, desde que les vino la regla por primera vez (lo que se denomina técnicamente dismenorrea primaria).

Desde un punto de vista científico, diversos estudios que se llevaron a cabo a finales de los años 70 demostraron que las mujeres que sufren dolores menstruales tienen en su sangre menstrual elevados niveles de una hormona llamada “prostaglandina alfa F2”. Esta hormona es segregada por nuestro útero y es liberada al torrente sanguíneo al romperse el revestimiento del endometrio para ser expulsado en la menstruación provocando la contracción del musculo uterino para permitir la salida de la sangre menstrual. Pero la pregunta es, porque si todas las mujeres producen este tipo de “hormonas” a algunas nunca les ha dolido la regla? Debe haber más causas que generen este incómodo y limitante síntoma…

Es bien conocida la importancia de la alimentación en relación con la sintomatología de la menstruación, alimentos como el azúcar blanco, el trigo refinado, los lácteos, el consumo excesivo de proteínas animales, el exceso de excitantes como el café, refrescos… influyen en nuestro ciclo menstrual de modo muy negativo aumentando la sintomatología desagradable asociada a este, ya que provocan entre otras muchas cosas, un aumento de los niveles de prostaglandinas.

Por otro lado, todas las mujeres hemos experimentado como cualquier situación emocional desagradable, influye en nuestra menstruación, provocando que ese mes se retrase o adelante, duela más o el sangrado sea mas abundante generalmente, ya sea una discusión con la pareja, una época de estrés prolongada, o un shock inesperado… incluso el haber vivido la regla desde el primer día recibiendo información de las mujeres que nos rodean en nuestra familia como algo desagradable, incomodo, doloroso, sucio… ha hecho que muchas lo vivamos así desde nuestra primera menstruación.

Desde un punto de vista profesional como fisioterapeuta y terapeuta manual siempre me ha intrigado este tema porque durante mi practica clínica he visto a muchas mujeres que sufrían muchísimo dolor durante la menstruación y que sin haber encontrado más solución que la de tomar medicación analgésica, antiinflamatoria o la píldora anticonceptiva, tras unos o varios embarazos disminuían muchísimo sus dolores hasta llegar incluso a desaparecer; me preguntaba porqué y tras mucho tiempo de experiencia clínica me di cuenta que esto tiene mucho que ver con la restricción del movimiento que tienen los tejidos que rodean nuestro sistema ginecológico.

Nuestro útero, trompas de Falopio y ovarios, están completamente rodeados y suspendidos (como si de una cruz se tratara en lo alto del techo de una iglesia), por un importante entramado de tejido llamado conjuntivo o conectivo (que conecta, que conjunta como su nombre indica) y muscular (30%), pero sobre todo del primero (70%). Todo este sistema suspensorio esta sujeto a grandes variaciones tanto hormonales como de tamaño del sistema reproductor que cambia varias veces de durante el ciclo menstrual (ovulación, menstruación). Esto requiere que estos tejido tengan que cambiar con mucha frecuencia de estado necesitando una gran capacidad para estirarse y después contraerse cuando es necesario.

El problema es que el bienestar de éstos depende de muchos factores, como por ejemplo, de una buena oxigenación, hidratación, nutrición y drenaje de la zona y siempre que una mujer acude a mi consulta por alteraciones relacionadas con el ciclo menstrual, sobre todo dolor, los tejidos se encuentran totalmente colapsados, adheridos, no hay movilidad en este sistema que rodea al útero, trompas y ovarios.

Además, es importante que sepáis que todo el sistema vascular y nervioso que nutre e inerva a estos órganos se encuentra envuelto y protegido por este tejido conectivo de modo que si este tiene restricciones la vascularización y la inervación de los órganos reproductores se vera comprometida.

El embarazo, donde el útero llega a aumentar 25 veces su tamaño, supone una gran oportunidad para los tejidos de permitirse un estiramiento lento y progresivo, como muchas de las técnicas que utilizamos en terapia manual, pero de 9 meses de duración, en este espacio de tiempo no hay tejido tenso y endurecido que se resista.

Evidentemente no podemos esperar a estar embarazadas para que la menstruación deje de doler, nuestro objetivo es informaros de que la terapia manual puede ayudar al tejido a recuperar su estado adecuado favoreciendo su remodelación adecuada, rehidratándolo y permitiendo la nutrición, oxigenación y limpieza de la zona.

Este texto va dirigido a todas las mujeres que sufren con sus reglas, da igual desde cuando, déjanos ayudarte a saber porqué, déjanos ayudarte a través de nuestras manos y nuestra experiencia.

Comentarios (8)

  • Gloria
    Gloria 07 de Marzo del 2017

    Dejemos de ver el dolor como algo normal. Si algo duele algo falla y busquemos solución.
    Sonia me encanta el artículo y ojalá nos sirva a todos para buscar la solución.

    Responder

  • Sonia Urrea Moreno
    Sonia Urrea Moreno 07 de Marzo del 2017

    Gracias por su comentario Gloria. Tenemos que despertar en nuestra sociedad que no es normal el dolor menstrual. Menos ibuprofeno y más terapia manual.

    Responder

  • Beatriz
    Beatriz 09 de Marzo del 2017

    Me encanta, ojalá se tomara mas conciencia, muy bien Sonia.

    Responder

  • Sonia Urrea Moreno
    Sonia Urrea Moreno 13 de Marzo del 2017

    Gracias por comentario Beatriz. Poco a poco España va despertando en la medicina preventiva. Los últimos en Europa, pero más vale tarde...

    Responder

  • Ascensión Rojas
    Ascensión Rojas 20 de Abril del 2017

    Gracias, Sonia, por tu explicación. Siempre nos enseñas a manejar nuestros dolores y nuestros malestares en general, con tus buenas explicaciones y consejos. Gracias por regalarnos tu sabiduría.

    Responder

  • Silvia U.M.
    Silvia U.M. 21 de Abril del 2017

    Me siento totalmente identificada. Alimentación, estrés, educación... El artículo es de lo más acertado. ¡Gracias Sonia!

    Responder

  • Raquel de la Encina
    Raquel de la Encina 01 de Mayo del 2017

    Si algo duele, no es normal y la sociedad lo a normalizado. ¡Hay que cambiar ese punto de vista y buscar soluciones! Como siempre gracias por ayudarnos a todas y por publicar esto dando conciencia de lo que pasa realmente. Un beso, ¡te quiero mucho! ❤

    Responder

  • Sonia Urrea Moreno
    Sonia Urrea Moreno 12 de Mayo del 2017

    Gracias por tu comentario Raquel. Mi intención es aportar mi granito de arena para poco a poco ir cambiando las creencias que rodean al ciclo menstrual. ¡Gracias por leerlo y compartirlo! Yo también te quiero.

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de email no será publicada. Todos los campos sob oblogatorios.