Aditivos en la alimentación: aspartamo (E951)

Aditivos en la alimentación: aspartamo (E951)

El aspartamo es un sustituto del azúcar. En la industria alimentaria lo encontraréis en el etiquetado como E951. Se puede encontrar en el 99% de los productos light, en los fármacos o los chicles. El aspartamo es de 150 a 200 veces más dulce que el azúcar.

A pesar de su popularidad en el mercado, lo que muchos no saben es que el aspartamo representa el 75 por ciento de las quejas de efectos secundarios recibidos por el Sistema de Vigilancia de Reacciones Adversas (ARMS) de la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos. Por su forma de distribuirse en el organismo, el aspartamo puede llegar a ser adictivo porque afecta al mecanismo de acción de la dopamina en el cerebro.

Químicamente hablando, el aspartamo está compuesto por un 50% de fenilalanina, un 40% de ácido aspártico y un 10% de metanol.

Pero, lo que probablemente muchos de ustedes desconocen es que cuando este endulzante artificial, creado a partir del ácido aspártico, supera los 30 grados centígrados, convierte el metanol que contiene en ácido fórmico, un veneno que se usa para matar hormigas y que causa acidosis metabólica.

La distribución en el cuerpo del ácido aspártico, fenilalanina y metanol es acumulativa debido a su rápida absorción y excreción lenta. Hay numerosos estudios que describen los posibles efectos adversos de estas sustancias cuando son ingeridas en cantidades excesivas. Un estudio reciente realizado en la Universidad de Miami Miller School of Medicine y en la Columbia University Medical Center, se descubrió que aquellos que bebían refrescos dietéticos todos los días eran más propensos a contraer enfermedades vasculares en comparación con aquellos que no tomaban ninguno. Ya en 1984, los primeros estudios apuntaban la toxicidad del aspartamo.

La FDA ha recibido informes de 92 problemas médicos derivados del aspartamo, que van desde dolor abdominal a migrañas, mareos y urticaria. El envenenamiento con Aspartamo es a menudo mal diagnosticado debido a que sus síntomas semejan otros síndromes. El Aspartamo cambia la proporción de aminoácidos en la sangre, reduciendo o bloqueando los niveles de hormonas como la dopamina y la tirosina que son necesarias para las funciones corporales.

Algunos problemas de salud específicos que están asociados con el aspartamo son cáncer, trastornos mentales y degeneración de las células cerebrales, dolores de cabeza, aumento de peso y aumento de azúcar en la sangre.

Contrariamente a la creencia popular, un estudio reciente ha demostrado que el consumo regular de refrescos sin azúcar está fuertemente vinculado a la obesidad abdominal y que el aspartamo puede aumentar el azúcar en sangre. Investigadores de la Universidad de Texas Health Science Center en San Antonio demuestran en un estudio que el 70 por ciento de aquellos que bebían refrescos dietéticos ganaron peso en comparación con quienes no lo hacían. Por otra parte, aquellos que bebían 2 o más refrescos de dieta con regularidad experimentaron un aumento en la circunferencia de la cintura en más de un 500 por ciento de los que no los bebieron.

En otro estudio, investigadores realizaron un análisis cruzado entre 40 participantes con depresión y 40 que no la padecían y se utilizaron comidas con una cantidad mayor de aspartame (30 miligramos por kilogramo de peso corporal por día ). El estudio tuvo que ser detenido antes de tiempo debido a las reacciones adversas graves sufridas por los participantes deprimidos que consumieron aspartamo.

Ante los negativos indicios y la aparición cada vez más frecuente de estudios sobre los efectos adversos de esta sustancia, la prudencia aconseja al menos, evitar un consumo excesivo de alimentos que la contengan.

 

Como alternativa, existen edulcorantes naturales que puede sustituir al azúcar  como la miel, ya que sólo contiene un 30% de glucosa, la estevia o la panela.

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